El protagonista de esta telenovela llena de anécdotas y contada
con tono de comedia, es la familia Hierro.
José Antonio Hierro, hombre bueno y simpático pero
excesivamente celoso, a quien incluso su esposa llama por su
apellido. Se casó hace 25 con Elena Jiménez y hoy tienen tres
hijos: Sebastián, Sandy y Wicho. Viven decorosamente gracias al
negocio que Hierro ha levantado con su trabajo, una
salchichonería ubicada al frente de la casa, donde además de
Hierro y su familia, residen Mimicha y Paty (madre y hermanas de
Elena), Angelito (el hermano de Hierro) y Ezequiel (al que Hierro y
Elena recogieron de la calle y han cuidado como a un hijo más).

Sebastián perdió la vista a los diez años, por lo que Elena dejó de
dar clases para ayudarlo a adaptarse a su nueva vida. Hoy él es
Licenciado en Historia y da clases de esa materia en la
preparatoria donde estudia su hermano Wicho, y una adolescente
encantadora y rebelde llamada Renata.


















Sandy es el orgullo de su padre y estudia medicina, aunque
también tiene vocación para el baile y la farándula. Sabe que
Hierro jamás le permitiría cambiar de profesión, pero cuenta con
el apoyo de su abuelo paterno, con quien Hierro no se habla
desde hace más de 30 años, pues no le perdona a su padre que
a los 40 años descubriera que su orientación sexual había
cambiado y se convirtiera en gay, blanqueando la situación ante
su familia y ante la sociedad, lo cual, a los ojos de Hierro, fue lo
que causó la enfermedad y muerte de su madre.

Wicho es un joven inmaduro, rebelde y divertido que no sabe lo
que quiere, y siente que nunca se le hace caso en la familia.


















Tanto Sebastián como Wicho se enamoran de la misma joven:
Renata Higareda, la adolescente rebelde, que resulta ser hija de
Saúl Higareda, el hombre con el que Elena iba a casarse antes
de conocer a Hierro. Saúl, aunque años después se casó con
otra, jamás pudo olvidarla. Hoy ha regresado a México, divorciado
y con un puesto importante en la Educación Nacional. Ha llamado
a Elena a trabajar a su lado, pues está decidido a recuperarla sin
importar lo que tenga que hacer para ello. Incluso, tendrá que
enfrentar el hecho de que Wicho se ha enamorado como un tonto
de su hija Renata, mientras que ésta se ha enamorado a su vez, y
muy sinceramente, de Sebastián, el otro hijo de Elena.

Mimicha, siendo de familia acaudalada venida a menos, nunca
se ha resignado a que su hija Elena se haya casado con “un
salchichonero”, y apoya y fomenta el acercamiento entre Saúl y
Elena. Pero cuando éste se dificulta, decide que su otra hija, Paty,
sea quien logre conquistar al funcionario público que desea
como yerno. Esto complica las cosas y provoca un gran dolor en
Angelito, quien se ha enamorado de Paty, a quien ve como su
alma gemela ya que ninguno de los dos ha trabajado nunca y les
gusta vivir de los demás; Paty con sus encantos femeninos y su
apellido de alcurnia, y Angelito siendo un bribón particularmente
hábil para la transa, el enredo y el engaño que rindan ganancias
inmediatas.

Muy pronto el mundo de Saúl queda cabeza abajo con la irrupción
a su vida de los tres hijos de Elena, además de los problemas
que le ocasionará Hierro al defender su matrimonio, porque los
Hierro saben muy bien defender lo que aman. El problema para
los otros dos varones Hierro, es que se enfrentan a su misma
sangre. Hierro contra Hierro por el amor de Renata, forma un
divertido triángulo que Rita, la ayudante de Sebastián, intenta
romper para conseguir el amor del profesor Sebastián, a quien
adora de manera obsesiva.

La suerte de los triángulos amorosos de los jóvenes y de los
adultos va dando giros inesperados según las reacciones e
intervenciones de cada uno de los Hierro, para terminar en un
desenlace sorpresivo que dejará importantes aprendizajes a
cada miembro de esta familia que en verdad tiene un alma de
Hierro.