Actriz de cine, teatro, televisión y radio, en sus inicios dentro del
medio del espectáculo se le conocía como La “Muñeca” Sánchez.
A los nueve años de edad, María Teresa (Carmen Montejo)
descubrió la biografía de la actriz inglesa Sara Bernhardt, cuya
carrera la influyó a lo largo de su vida, en tal forma que, a partir de
ese momento, se dedicó a la actuación a pesar de que su familia,
no estuvo de acuerdo.

La niña de rizos dorados demostró desde sus primeros años sus
cualidades histriónicas, cuando comenzó a bailar y cantar en
estaciones radiales de la isla, donde obtuvo su primer sueldo de
dos dólares en el programa Abuelita Cata, que se transmitía por
la CMOX de Cuba.



















Dentro del teatro, María Teresa fue denominada como “Muñeca”
Sánchez, alcanzando una gran popularidad, que la llevó a ser
reconocida como la Shirley Temple cubana.

En 1939 inició sus estudios de arte dramático en la Universidad
de La Habana, bajo la dirección de Ludwing Shayovich, maestro
en la técnica alemana de Reinhardt, disciplina rígida que ayudó a
la actriz a forjar su carácter y desarrollar al máximo su calidad
interpretativa.

Al concluir sus estudios de secundaria, sus padres le ofrecieron
unas vacaciones por Estados Unidos; María Teresa rechazó la
oferta y pidió, en cambio, un viaje a México, donde inicialmente
permanecería sólo dos meses.


















Desde su llegada a la capital mexicana, la joven actriz buscó
incursionar en la radio argumentando "ser famosa y reconocida
estrella cubana". Su carácter emprendedor le permitió colocarse
rápidamente en la radio, integrándose de inmediato al elenco de
la radionovela El diario de Susana Galván, que le abrió las
puertas al círculo casi privado de los actores más solicitados y
reconocidos del momento.

La actriz incursionó en el cine en 1943 con la película
Resurrección, bajo la dirección de Gilberto Martínez Solares, para
luego ser solicitada por el realizador Chano Ureta en una de sus
películas.

CAMBIO DE IDENTIDAD

El recio carácter de Ureta, quien reconoció desde un principio el
talento y belleza de la actriz, decidió cambiar el sobrenombre de
“Muñeca Sánchez” por el de “Carmen Montejo”, nombre que
surgió curiosamente, cuando la jovencita le comentó al cineasta
que ella vivía "frente al hotel Montejo".

Con 76 películas en su historial, ha trabajado con los más
importantes cineastas de nuestro país, como Roberto Gavaldón,
Ismael Rodríguez, Gilberto Martínez Solares, Alberto Gout, Emilio
Fernández, Luis Alcoriza y Fernando Méndez, con quienes
protagonizó algunos de los más importantes clásicos del cine
mexicano como La Sospecha, En la Palma de tu Mano, El
Vampiro y Nosotros los Pobres, entre otras.

Asimismo, incursionó en el llamado nuevo cine mexicano de los
setenta, dirigida por cineastas como Jorge Fons en Los
Cachorros, Sergio Olhovich en Coronación y Luis Alcoriza en
Presagio.

Sus dones histriónicos y popularidad fueron más que suficientes
para que la actriz trascendiera las fronteras de México, tanto en el
cine como en el teatro; es así que en Venezuela es considerada
pionera de la cinematografía de ese país, gracias a su
participación en la película Luz en el Páramo (1954), dirigida por
Víctor Urruchúa.

Pero esa comunicación entre el público y el actor que sólo puede
dar el teatro, se convirtió realmente en la pasión de Carmen
Montejo, quien decidió volver a sus inicios y combinar su carrera
cinematográfica con la actividad teatral, para debutar en 1946 con
La casa de Bernarda de Alba, de Federico García Lorca, dirigida
por Ricardo Mondragón, donde interpretó el papel de Adela al
lado de Virginia Fábregas, en el Palacio de Bellas Artes.

A lo largo de su carrera, Carmen Montejo ha trabajado con
reconocidos dramaturgos como Xavier Rojas, con quien dio vida
a Martha en la obra ¿Quién teme a Virginia Woolf?; con Fernando
Wagner en Felicidad; Nancy Cárdenas en Los Efectos de los
Rayos Gamma sobre las Caléndulas, y con José Solé en Las
Troyanas y en Los Zorros.

Asimismo, ha demostrado su versatilidad como directora
escénica en las obras Mujeres, Mujeres, El Señor Presidente,
Adorables Enemigas y Tres Mujeres Altas.

A mediados de los 80 participó en la serie Tres Generaciones al
lado de Angélica María y Sasha, que duró una larga temporada.

La dramaturgia y la poesía son otras facetas en las que se ha
desempeñado esta actriz que ha sido reconocida en numerosas
ocasiones en México y el extranjero.

En 2003 Carmen Montejo celebró 67 años de vida artística en el
Homenaje Nacional/Una vida para el arte, en el Palacio de Bellas
Artes.

Organizado por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) del
Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el reconocimiento a
su labor en los escenarios marcó una huella indeleble en su
amplia trayectoria.

Cumple 70 años de carrera artística, donde asegura no retirarse
de este medio que le a dado tantos triunfos.

En 2007 participa en la telenovela Amor sin maquillaje.