¡El circo...! de tres pistas, enormes e impresionantes, o modestos
y humildes... todos conservan el origen común del alma del circo:
el mundo de las ilusiones. Música, luces brillantes, algodones de
azúcar, helados y alegría que anuncia la función de circo,
contienen la promesa de divertirnos a chicos y grandes,
sorprendernos con la precisión exacta del acróbata que surcará
el espacio en el trapecio.

Sus números no son del todo malos. A través de los 180
capítulos de que se compuso su argumento, la historia de amor
de Preciosa y Luis Fernando consiguió figurar, con ratings por
arriba de los 20 puntos, como uno de los diez programas más
vistos de la semana, prácticamente desde que comenzó a
proyectarse por la pantalla del canal 2.   

  Irán Castillo, además de interpretar el tema de la telenovela,
recibió su primera oportunidad protagónica y, particularmente en
los primeros episodios, sorprendió con una naturalidad que
paulatinamente pareció ir perdiendo, conforme su personaje se
fue sofisticando y asumiendo su personalidad de niña rica.       
Cenicienta lisiada:  Si bien las telenovelas obedecen a una lógica
fantasiosa, inverosímil y cargada de situaciones que las hacen
hasta risibles, algunas encuentran en la exageración el punto
para sorprender al espectador.


















Y tal fue el caso de Preciosa quien, afectada por una
malformación en una pierna, se vio impedida para volar por los
aires como trapecista, como lo fue su madre y conforme lo
acariciaba en sus sueños, pero le bastó detener, cierta noche, el
paso del primer auto que circulaba por una calle solitaria, no sólo
para conocer su brumoso pasado, sino enmendar
ventajosamente su futuro.  El amor y rendición incondicional de
dos médicos de posición acomodada, así como el gratuito odio
de quien a la postre resultó ser su hermanastra, se desataron de
un simple golpe de vista. Así, la cenicienta pobre, chorreada y
coja, pasó a ser el objeto más amado y codiciado, gracias a una
cirugía milagrosa que no sólo le evitó la penosa y larga
rehabilitación posterior, sino que le convirtió en una mujer
sensible, instruida, generosa y rica.


















La producción de Pedro Damián, que se exhibe actualmente en
Argentina, Venezuela y Puerto Rico podría pasar a engrosar la
lista de las historias "trampolín" que, con argumentos que son un
reto a la memoria del televidente (fáciles de olvidar), funcionan
para el despegue de los talentos capacitados por Televisa.  
Desde ayer, los malos comenzaron a pagar el precio de sus
vilezas y los buenos, a cobrar la recompensa a su débil pasividad
frente a las injusticias. El camino entre Preciosa y Luis Fernando
ha quedado llano, y no es difícil suponer que ambos terminarán
unidos, después de que Preciosa, por fin, vuele por los aires. •

  BALANCE:  Rescatable:  La espontánea actuación inicial de Irán
Castillo y su mascota Pulguitas. Poco probable: La rápida
recuperación de la protagonista, tras una complicada cirugía.
Risible: Felicia Mercado en el papel de mamá de Francisco
Gattorno. Previsible:  El rápido despeje de obstáculos para reunir
a la pareja protagonista.  Lamentable: Una historia que repite,
incansablemente, los clichés, con el circo como mero telón de
fondo.