VATICANO

La Ciudad del Vaticano es el estado soberano más pequeño de la tierra,
con 44 hectáreas de terreno situado en la orilla derecha del Tíber,
rodeado por una muralla medieval, y unos 900 ciudadanos, cuyo máximo
mandatario es el Papa, que es además obispo de Roma. Sin embargo,
estas cifras minúsculas contrastan con su influencia real, ya que se da la
paradoja que el jefe de este minúsculo Estado es además el jefe
espiritual de más de 900 millones de personas en todo el mundo, que lo
reconocen como Pontífice Máximo. Pío XII, refiriéndose a una expresión
de San Francisco de Asís, definió al Estado Vaticano como "cuerpo
pequeño, pero suficiente para mantener viva el alma". Esta diferencia se
plasma en el Estado Vaticano y la Santa Sede, términos que en muchas
ocasiones se citan como sinónimos pero no lo son. Según el jesuita
Giovanni Caprile, "La Ciudad del Vaticano es el territorio, mientras que la
Santa Sede es la entidad moral que ocupa el Estado".
El Vaticano nace como Estado tras los acuerdos de Letrán, firmados el
11 de febrero de 1929, con los que se ponía fin a las diferencias entre el
estado Italiano y el Papa, tras la desaprición de los Estados Pontificios y
el nacimiento del Estado italiano. Con los citados acuerdos se puso fin a
la denominada "Cuestión Romana".
NACIMIENTO DEL ESTADO VATICANO.
El Estado Vaticano es reciente, tiene menos de setenta años, sin
embargo el poder y la influencia política de la Iglesia es mucho más
antigua, se remonta a la aparición de los Estados Pontificios, ejemplo
del poder de los Papas. Fue en el 756 cuando los Papas dejaron de ser
sólo Pontífices de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana y se
covirtieron también en jefes de Estado. Pepino el Breve, padre de





















Carlomagno, regaló al Papa Esteban III el exarcado de Rávena,
Carlomagno amplió las donaciones, y lo mismo hicieron los siguientes
soberanos, hasta que en el siglo XVI las propiedades papales se
extendían a casi media Italia: ducado de Roma, provincias de Bolonia,
Fenara, Perusa, Sabina, la Romagna, Urbino, los ducados de Benevento,
Pontecorvi, Castro y el condado de Avignon en Francia, que componían
los denominados Estados Pontificios, cuyo soberano absoluto era el
Papa.
Napoleón I se apoderó de ellos, llevando al Papa Pío VII prisionero a
Avignon, pero al ser derrotado Napoleón, el Congreso de Viena
restableció los citados Estados. Sin embargo, tras la revolución italiana,
que llevó a la unificación del Estado, la nueva monarquía de los Saboya
invadió los Estados Pontificios en 1860, dejando sólo la Ciudad del
Vaticano y su región.
El 20 de septiembre de 1870 las tropas de Garibaldi entraron en Roma
por la Puerta Pía, con lo que desaparecía el último reducto de los
Estados Pontificios, que así dejaban de existir. El Papa Pío IX se vió
obligado a acatar la llamada "Ley de garantías", que regulaba las
relaciones entre el Estado italiano y la Santa Sede, aunque el Pontífice lo
consideró una usurpación, con lo que se iniciaba un conflicto entre
ambos poderes que duraría 59 años, hasta que en 1929 se firmaron los
Acuerdos de Letrán entre el papa Pío XI y Mussolini como Primer Ministro
del gobierno del rey Victor Manuel III. Con este pacto se resolvía la
denominada "Cuestión romana".
Por los citados acuerdos la Santa Sede volvía a disponer de un terreno
propio donde ejercer la soberanía temporal, el denominado Estado
Vaticano. La Ciudad-Estado del Vaticano comprende la Basílica de San
Pedro y las dependencias adyacentes, una propiedad algo mayor en
Castelgandolfo y algunos edificios extraterritoriales en Roma.
Una cláusula del tratado obligaba al estado italiano a dotar al nuevo
estado de todos los servicios públicos: ferrocarril, correos, telégrafos y
teléfono. La Santa Sede recibió a título de compensación un capital en
metálico de 750 millones de liras, más otros mil millones en papel del
Estado. La actual Constitución de la República italiana, proclamada en
1946, ha incluido como una ley fundamental los citados acuerdos.
La vinculación de los Papas a Roma se remonta a finales del siglo XIII,
aunque no tenían la costumbre de residir en el Vaticano, sino en el
palacio lateranense, hasta que el Papa Simaco fue expulsado por el
antipapa Laurentius y se tuvo que construir un anexo junto a la Basílica
de San Pedro. Durante toda la Edad Media hubo varios proyectos de
engrandecimiento de esas edificaciones, aunque sin llegar a desplazar
la residencia a la colina vaticana. Fue Nicolás III quien eligió el Vaticano
como sede papal.
Pero el hito más importante fue la decisión de Nicolás V (1447-1455) de
destruir la antigua basílica paleocristiana y levantar en su lugar el "más
grandioso templo de la cristiandad", cristalizando el proyecto su sucesor,
Julio II. A su lado las residencias papales se engrandecieron con
aportaciones tan singulares como la Capilla Sixtina, la Capilla Nicolina o
el Belbedere. Esta fue una época gloriosa, coincidiendo el
restablecimiento de la autoridad romana con unos años fundamentales
para el florecimiento de la cultura y el arte en toda Europa, fue la época
dorada del humanismo cultural y el Renacimiento artístico.
Desde entonces se han vivido numerosos avatares dentro de sus
murallas; en 1527, por ejemplo, las tropas alemanas de Carlos V
asaltaron Roma y Clemente VIII, Pontífice perteneciente a la familia de
los Médici, tuvo que refugiarse en el Castillo de Sant Angelo, cercano a la
Plaza de San Pedro, durante seis meses bajo la protección de las tropas
suizas, aunque finalmente cayó en poder del emperador.
Aproximadamente la mitad de su superficie está ocupada por templos,
incluido el más emblemático, la Basílica de San Pedro, levantada en el
siglo XVI por orden de Julio II, sobre otra primitiva edificada por
Constantino el Grande sobre la tumba del apóstol Pedro. Asímismo hay
que contar el palacio Apostólico, donde el Papa vive y trabaja, los Museos
Vaticanos y las viviendas. La otra mitad son calles, plazas y los famosos
jardines.
Todo el Vaticano está rodeado por una muralla levantada por León IV
frente a una hipotética invasión de sarracenos, que tiene cinco puertas
de entrada, entre ellas la Puerta de Bronce, diseñada por Bernini,la Pía o
la de Santa Ana, a la derecha de la columnata y de la puerta de Bronce,
es la más característica y la única que permanece abierta noche y día.
UN ESTADO MAS.
El Vaticano, como cualquier Estado, tiene una organización económica,
política y militar, al servicio de sus ciudadanos. Cuenta con el ejército
más reducido del mundo, la denominada Guardia Suiza, además de un
servicio de correos y telégrafos y una terminal de ferrocarril, construida
en 1930, de estilo barroco, cuya verja de hierro sirve de frontera con Italia,
así como un helipuerto, construido por Pablo VI.
Los asuntos políticos no los lleva el Papa directamente, Juan Pablo II
delegó estos temas desde abril de 1984 en el Secretario de Estado,
figura que equivaldría a la de Primer Ministro, un "número dos" del
gobierno de la Iglesia. Este a su vez delega la gestión de la Ciudad del
Vaticano a un "Governorato" dirigido por un obispo, bajo la supervisión de
la Comisión Pontificia, compuesta por siete cardenales y un laico, y
encabezada por Rosalio José Castillo Lara, cardenal encargado de la
administración del patrimonio, órgano a través del cual se ejerce el
poder legislativo y ejecutivo sobre los aspectos que conciernen al Estado
Vaticano. También hay que destacar el cuerpo diplomático, con
nunciaturas en todo el mundo, es famosa la diplomacia vaticana, y los
funcionarios.
El ordenamiento judicial de la Ciudad del Vaticano consta de cuatro
niveles: un juez único, un juez de primera instancia, una "Corte de
apelación" o tribunal de segunda instancia y una "Corte de Casación" o
Tribunal Supremo.
El gobierno vaticano concierne únicamente a unas 900 personas que
habitan en la ciudad, entre cardenales, prelados, diplomáticos,
funcionarios y la guardia, un colectivo cuya tasa de natalida es cero,
debido al celibato de la inmensa mayoría de ellos. De éstos, 438 son
súbditos del Papa y unos 400 residen dentro del Vaticano pero no tien la
ciudadanía. Esta se adquiere únicamente por concesión papal,
generalmente ligada al desempeño de un cargo. Los pocos nacidos
dentro de la miniciudad, pierden automáticamente su nacionalidad al
cumplir los 28 años. Asímismo, tampoco aumenta el cementerio, ya que
sólo los Papas son enterrados entre los muros del vaticano.
De todas estas instituciones y organismos, el más conocido es la
Guardia Suiza, que custodia los edificios de la Ciudad del Vaticano y
asiste a todas las ceremonias pontificias. Es imposible que pase
desapercibida debido a su uniforme colorista, diseñado, según se dice,
por el propio Miguel Angel.
Fue fundada en 1506 por el Papa Julio II, un Pontífice guerrero, que solía
conducir sus tropas al asalto. Necesitaba una guardia de corps fiel y
ajena a las conjuras internas del Estado de la Iglesia, y la guardia suiza
demostró su valor y fidelidad en el saqueo de Roma por parte de Carlos
V el 6 de abril de 1527.
Según el primer artículo de su ordenanza es "un cuerpo integrado por
ciudadanos suizos cuya labor primordial es la de velar constantemente
por la seguridad de la sagrada persona del Santo Padre y su residencia".
Su comandante en jefe es el Papa, y para entrar en ella hay que ser
suizo, católico, soltero y tener entre 20 y 30 años; deben servir un mínimo
de dos años. En total son cien hombres, de ellos, cuatro
oficiales,(coronel, teniente coronel, mayor y capitán), 23 suboficiales, un
capellán y 72 alabarderos.
Respeto a los medios de comunicación, es un área a la que el Vaticano
le ha prestado especial atención, por la importancia social que tienen
para la transmisión de su pensamiento. Radio Vaticano, una de las
emisoras más potentes del mundo, cumplió en febrero de 1991 sesenta
años. Inaugurada el 12 de febrero de 1931 por Guillermo Marconi con un
mensaje del Papa Pío XI, actualmente emite en 34 lenguas y llega a los
rincones más lejanos. Asímsimo el Vaticano cuenta con el diario
"L'Osservatore Romano", con una tirada de 70.000 ejemplares, además
de una versión semanal que se edita en siete idiomas, español, inglés,
polaco, francés, portugués y alemán. Para completar el arco informativo,
en 1991 el vaticano creó su propio servicio de noticias, el "Vatican
Information Service" (VIS), se trata de un órgano "oficioso" vaticano.
Como Radio Vaticano, trata de responder a la necesidad de hacer llegar
lo antes posible a las diócesis de todo el mundo una serie de
informaciones que no siempre pueden llegar a través de las agencias
internacionales.
Aunque la moneda que circula es la lira, al Vaticano no le falta su zeca,
donde se acuñan medallas del pontificado, y un banco, el Instituto para
las Obras de la Religión, en el que últimamente se ha nombrado un
Consejo de Administración de seglares, entre los que se encuentra el
banquero español Sánchez Asiaín, supervisado por una comisión de
cinco cardenales. El Estado Vaticano disfruta de una economía saneada,
gracias sobre todo a los ingresos por visitas a los museos, aunque no
ocurre lo mismo con las cuentas de la Santa Sede, cuyo déficit es
crónico. En 1992 fue de más de 100 billones de liras, que se cubre con
el denominado "Obolo de San Pedro" o caridad universal, dinero que
aportan todos los obispados del mundo.
En general, la Ciudad del Vaticano es una isla de paz y tranquilidad frente
a la bulliciosa Roma, se circula a un máximo de 30 kilómetros a la hora y
los automóviles son escasos, cuenta además con servicios de tiendas
libres de impuestos y la gasolina un 30 por ciento más barata que en
Italia. Sin embargo, las tradiconales tensiones dentro del Vaticano y las
intrigas de poder siguen existiendo. Ya dijo el obispo norteamericano
Marzinkus, encargado durante años de los asuntos económicos, que en
el Vaticano "en cuanto se juntan tres o cuatro sacerdotes se ponen a
criticar a alguien".
UN GRAN MUSEO.
La Ciudad del Vaticano se puede considerar el primer museo del
mundo, sobre todo del arte renacentista. Comenzando por la Basílica y la
Plaza de San Pedro, el edificio más emblemático, o la Capilla Sixtina, el
patrimonio artístico es incalculable.
La actual Basílica de San Pedro fue mandada construir por Julio II, quien
puso la primera piedra en 1506. Es el monumento más grandioso del
Renacimiento italiano, diseñada por el arquitecto Bramente, Miguel Angel
posteriormente añadió su enorme cúpula, comparada con la de
Brunelleschi en la catedral de Florencia. En su interior posteriormente
Bernini levantó el baldaquino sobre cuatro columnas salomónicas de 29
metros de altura para cubrir el trono que ocupa el Papa. De este mismo
arquitecto es la columnata que cierra la Plaza de San Pedro, levantada
en el siglo XVII por encargo del Papa Alejandro VII.
A estas edificaciones hay que añadir los Museos Vaticanos, un conjunto
de edificios que recogen las más variadas muestras del arte, pintura,
escultura, bibliografía... Está considerada como la red de museos más
compleja y articulada del mundo, tanto por la cantidad como por la
calidad de sus obras. El origen se puede localizar en el Renacimiento,
cuando en 1512 el Papa Julio II utilizó el patio de Belbedere para exponer
el núcelo más importante de las esculturas antiguas, en torno al famoso
"Apolo de Belbedere".
Posteriormente la crisis del Estado Pontificio ralentizó las iniciativas,
hasta que en el siglo XVIII el Papa Clemente XII fundó el primer museo
público de la antiguedad que existe en Europa, aunque quien realmente
establece la red de Museos Vaticanos con mayor claridad es Pío VI, que
reestructuró el palacio del Belbedere del siglo XV y creó una escogida
pinacoteca que reunía 118 pinturas, que incluía sólo el arte de la que se
consideraba "etapa dorada" de la pintura, es decir, del Renacimiento y
del Barroco. Inaugurado en 1787, a los diez años fue expoliado por las
tropas de Napoleón y sus obras fueron llevadas a París, aunque tras el
Congreso de Viena, al menos las más representativas fueron devueltas,
44 de ellas. Actualmente se puede considerar el más importante de los
Museos Vaticanos, denominado Pío Clementino, considerado como
núcleo histórico esencial.
A continuación Pío VII llevó a cabo una ampliación, utilizando la larga
galería que une Belbedere con los palacios pontificios más cercanos a
San Pedro, creando el Museo Chiaramonti, dedicado a hallazgos
arqueológicos. Más tarde se crearon el Museo Gregoriano Etrusco y el
Museo Gregoriano Egipcio. Tampoco se pueden olvidar las Estancias de
los Borgia, las de Rafael o la capilla de Nicolás V.
En un edificio moderno, construido en 1932 se encuentra la Pinacoteca
Vaticana, que recoge pinturas realizadas entre los siglos XII y XIX, con
autores como Giotto, Pietro y Ambrosio Lorenzetti, Perugino, Leonardo,
Rafael, Tiziano, Veronés o Caravaggio. Las creaciones del siglo XX se
conservan en el Museo Misionero-Etnológico, creado en 1926 por
iniciativa de Pío XI y en el Museo de Arte Religioso Moderno, de 1973,
instalado en los aposentos de los Borgia.
Una pieza de enorme importancia es la Biblioteca Apostólica Vaticana,
fundada por el Papa Nicolás V a mediados del siglo XV de la suma de
colecciones de diversos pontífices. En realidad es un conjunto de
bibliotecas, entre la que destacan la Vaticana propiamente dicha, la
Lateranense, que se remonta al siglo VII, la Aviñonense, con los fondos
de los Papas del período del destierro en Avignon, entre otras. En total un
millón de libros, entre ellos cien mil manuscritos, así como 130.000
legajos que la convierten en una de las más importantes y completas del
mundo.
Pero lo más emblemático, después de la Plaza de San Pedro, es la
Capilla Sixtina, considerada la "joya" del Vaticano, obra maestra del
Renacimiento, con los frescos de Miguel Angel en su bóveda y en el
frontal del altar mayor, realizados por encargo de Julio II. En ella se
celebran los cónclaves de cardenales para elegir Papa.
Todas estas edificaciones son visita obligada de los miles de turistas
que anualmente se acercan a Roma, tanto por razones artísticas como
religiosoas, aunque dejen de ver otros monumentos romanos.