Soy fiel a mi intuición, a lo que sé que puedo hacer y a lo que
quiero  

Rebecca Jones sabe que tiene talento como actríz y como
productora. Lo demuestra a placer en el escenario en la obra de
teatro Retrato de una actriz desempleada, monólogo en el que
interpreta 36 personajes totalmente diferentes. El reconocimiento
del público asistente es absoluto.
Mujer de cualidades, es bella y tiene estilo. Cuando lanza su
expresión y mirada felina puede llenar de seducción cualquier
escena en la que participe. Fuerza y coraje le son propios. Se la
juega hoy con Argos para ser protagonista de la telenovela Alma
herida que será transmitida por la cadena Telemundo en Estados
Unidos.


















Rebecca Jones guarda algunas sospechas con Televisa y TV
Azteca. Se pregunta: "¿por qué a mí nunca me llaman de Televisa
y a mi esposo (el actor Alejandro Camacho) jamás lo buscan de
TV Azteca? Claro está que Ricardo Salinas Pliego y Emilio
Azcárraga Jean establecen tratos".


Jose Antonio Fernández: ¿En qué momento dice Rebecca Jones:
voy a ser actriz?
REBECCA JONES: Suena a clishé, pero lo sentí desde muy
chiquita. Me sudaban las manos cuando veía espectáculos y me
daban ganas de estar en el escenario. Desde niña en la escuela
participaba en obras de teatro. Mis fiestas eran obras de teatro.
Escribía obras de teatro. Era ineludible. Nunca pasó por mi mente
el hacer otra cosa en la vida.
Mi papá es pintor y eso me dio la posibilidad de vivir el arte en mi
casa. Con el tiempo descubrí que sí tenía talento, porque una
cosa es querer y otra es poder. En ese momento decidí estudiar
actuación en California, en Estados Unidos.
Jose Antonio Fernández: ¿Cuándo y cómo te diste cuenta que
tenías talento?
REBECCA JONES: Lo sabes hasta que te paras en un escenario,
antes sólo puedes escuchar y ver a los maestros en los
espectáculos y recibir información. Cuando te subes a las tablas
y dices: "los engañé",
es que sí puedes.


















J.A.F.: ¿A qué te refieres al decir los engañé?
REBECCA JONES: Actuar es engañar. Si a mí me creen ser
alguien que no soy, ahí se da el engaño.
Mi papá dice que el talento es noventa por ciento deseo, y yo
también lo creo así. Hay gente que tiene mucho talento pero no
suficiente deseo para triunfar y ser exitoso, pero exitoso de
verdad. Existe la creencia de que un buen actor no puede ser
estrella, que el buen actor debe renunciar al lujo y andar vestido
de morral y huaraches. Yo no estoy de acuerdo con eso. Yo creo
que se puede ser un actor prestigiado y reconocido y que la gente
pague un boleto por verte en escena.
No soy la artista de moda, pero sé que la gente sabe que cuando
ve el nombre de Rebecca Jones en una obra, una telenovela o
una película, está segura de que no le van a dar gato por liebre. El
público sabe que soy una actriz comprometida en escena y una
profesional de mi trabajo. Y este prestigio toma muchos años.
Jose Antonio Fernández: ¿Seleccionas tus papeles?
REBECCA JONES: Cuando soy productora sí, como en la obra de
teatro el Retrato de una actriz desempleada. Yo creo en el teatro
de creadores, de autor. En el teatro que como artista ves al inicio
un lienzo en blanco que tienes que llenar.
Don Emilio Azcárraga... Milmo, bueno, ¿no hay otro, verdad? Don
Emilín, no. Hablo de Don Emilio Azcárraga, Azcárraga Milmo. Él se
fue a la tumba con muy buena impresión mía porque rechacé un
papel en una telenovela porque no la quería hacer. Era una de
esas historias típicas de marías y de trensas, de la sirvienta que
se casa con el rico. Me dijo que le pidiera lo que fuera.
Acordamos que me pagaría un millón de dólares. Fue en 1994 ó
un poco antes. Esa cantidad era un dineral. La iba a producir
Valentín Pimstein. El día de la prueba me pusieron trensas,
guantes rosas y hablé con "juites y venites". Luego del ensayo me
dí cuenta de que yo no podía hacer la telenovela ni por toda la
lana del mundo. Don Emilio me llamó para decirme que era un
hecho lo del millón de dólares. Le dije que no podía estar en la
telenovela. Se alteró y me reclamó. Me dijo que le había costado
mucho conseguir el dinero para pagarme. Pero yo le respondí
que no podía traicionar mi imagen, que es la imagen que la
empresa (Televisa) me había dado y la imagen a la que el público
estaba acostumbrado. Le aseguré que la gente no me iba a
querer y no me aceptaría, que yo echaría por tierra un montón de
cosas por un millón de dólares. Le dije un no definitivo. Se fue
muy enojado. Esa noche ingresó al hospital. Me quería mucho. Yo
lo quería y también lo respetaba mucho.
No hice la telenovela. Se terminó llamando El privilegio de amar y
la produjo Carla Estrada.

Jose Antonio Fernández: ¿Creíste que no ibas a lograr engañar al
público?
REBECCA JONES: Yo creo que uno debe ser fiel a lo que piensa.
No se vale que te hagas famosa saliendo en bikini en todas las
revistas, y que después digas ahora sí quiero que me tomen en
serio y les aviso que ya no voy a dedicarme a ser sexy.

Jose Antonio Fernández: ¿A qué eres fiel?
REBECCA JONES: Soy fiel al buen gusto, a mi talento y a mi
intuición. Pocas veces me equivoco con mi intuición. Cuando las
corazonadas van encubiertas por la lógica, por la justificación, me
sucede que termino haciendo algo que no debí aceptar.
Acabo de estar en una telenovela que se llamó El país de las
mujeres, que no debí hacer. Me doraron la píldora con la historia y
me pagaron muy bien. La verdad es que terminó siendo un
horror. Me puedo equivocar.
No podría, por ejemplo, meterme a la casa de Big Brother. Tengo
veinte años de tener claro lo que quiero. Yo no hago nada que no
tenga que ver con mi prestigio y mi carrera. Equivocarse se paga
muy caro. La cadena Telemundo me está contratando porque
saben quien soy. Hay muchas figurillas, pero las figuras, en
verdad figuras, son pocas.
Jose Antonio Fernández: ¿Cuando decidiste ser actriz sabías que
seleccionabas una profesión de una apuesta tremenda? Y mi
pregunta de ninguna manera quiere menospreciar las demás
profesiones, pero hay que reconocer que es sumamente difícil
conseguir ser el protagónico de una telenovela o una película y
mantenerse con prestigio durante décadas.
REBECCA JONES: No soy necia ni terca. Yo me puse 5 años de
límite para saber si la hacía como actriz. Y para mí hacerla era
lograr en esos cinco años un protagónico en una telenovela, una
película o una obra de teatro. Era lograr el éxito. Y todo llegó antes.
Jose Antonio Fernández: ¿Te llegó rápido el éxito?
REBECCA JONES: No.
Mi papá es americano y mi mamá mexicana. Nos fuimos a
California en 1974. Terminé allá la preparatoria y estudié la
carrera de Arte Dramático. No propiamente estudié la carrera
porque incluía materias como matemáticas que yo sentí que no
me servirían de nada. Yo no quería ser maestra de actuación,
sino actriz. Por eso en la universidad tomé cursos relacionados
con el arte escénico, como actuación, análisis literario,
escenografía, iluminación y maquillaje. En esto de la actuación
puedes ser muy buen actor pero no tener el carisma, el ángel, el
duende. Por eso estudié cursos diversos, porque lo que sí sabía
entonces era que quería dedicarme a a las artes escénicas, pero
todavía no sabía que tendría éxito como actriz.
Vivía en Laguna Beach, iba a castings, fui mesera cinco años y
con eso me pagué los estudios. Me vestía con disfraces y me
divertía muchísimo. Pero un día me dije: yo quiero ser la que llega
en la noche al restaurante y le sirven la cena, ya no quiero ser la
que sirve. Y entonces me regresé a México en 1981. En 1983
debuté en el teatro con la obra El coleccionista y me gané el
premio a la Revelación del año.
Jose Antonio Fernández: ¿Cómo te dieron el papel para El
Coleccionista?
REBECCA JONES: Fui a la audición. Me vio el director José Solé,
que era director de Bellas Artes, le gusté y me seleccionó. No
tenía yo ningún nombre. Para mi fue un gran éxito artístico en mi
carrera. Me dio muchísimas tablas porque sólo éramos dos en
escena. Fue una experiencia muy fuerte. Después de eso me
seguí con una obra al año, hasta que empecé a producir e hice
televisión. Tuve un éxito fenomenal con la telenovela Cuna de
lobos. Yo creo en el trabajo y en la metodología del trabajo.
Jose Antonio Fernández: ¿Cómo es esa metodología?
REBECCA JONES: Soy muy rigurosa. Te pongo un ejemplo: en la
obra El retrato de una actriz desempleada yo hice junto con
Francisco Franco un trabajo de mesa para definir el pasado, los
gustos y lo que piensa cada uno de los personajes. En esta obra
son 36 personajes y por eso hice 36 trabajos de mesa. Por eso
para el público es claro cuando aparece cada personaje. En
escena se ve siempre una bodega, pero cuando habla la viejita el
público "alcanza a ver" el patio, y cuando entra en escena la rica la
gente se imagina el lugar donde está. Me llevé seis meses
preparando la obra.
Para poner en escena el personaje yo escribo todos mis textos.
Así me los aprendo. En este caso que son 36 personajes,
memoricé el libreto en dos semanas.
Lo bueno de este trabajo de la actuación es que se nota el
esfuerzo que hay atrás. Y la obra de teatro es un trabajo serio, ahí
no se hace nada con apuntador.
Te cuento esta anécdota: hice una primera función de estreno
para Ventaneando que me salió perfecta. Al día siguiente
presenté un segundo ensayo general para el público de Radio
Fórmula. A los diez minutos del inicio, con teatro a reventar, el
micrófono que me colocaron en el pelo empezó a tronar y de
pronto me quedé con la mente en blanco. Me desconcentré y no
podía continuar. No había nadie atrás del escenario que me
dijera algo porque todos estaban en las butacas viendo la
función. Pensaron que me sentía mal. Decía Calderón de la
Barca que el público es el monstruo de los mil ojos, y es cierto,
ahí sentí al monstruo de los mil ojos. Entonces Francisco Franco,
el director de la obra, subió al escenario y dijo: "señoras y
señores, ya les habíamos dicho que esto era un ensayo general.
No te preocupes Rebecca, reinicia desde el chef". Pero yo estaba
totalmente fuera del orden. Me pregunté: ¿desde cuál chef? El
chef entra 28,000 veces. De pronto reinicié pero me salté 20
páginas. Francisco Franco se dio cuenta, dio un salto al
escenario y le dijo al público: "van a tener el privilegio de ver la
obra de nueva cuenta desde el principio". Y empecé desde la
primera línea. Como caballo entré la segunda vez. Aprendimos
que es una obra sumamente difícil y que no me pueden dejar
sola en piso.
Jose Antonio Fernández: ¿Te ha dado golpes la vida?
REBECCA JONES: Algunos, sí.
Jose Antonio Fernández: ¿Cómo cuáles?
REBECCA JONES: Uno aprende de los fracasos más que de los
éxitos. La última telenovela que hice, El país de las mujeres, fue
un fracaso para la empresa (TV Azteca). Me equivoqué al
aceptarla, pero no me arrepiento de haberla hecho porque yo no
me arrepiento de nada.
Jose Antonio Fernández: ¿Ni de no haber sido lo suficientemente
aguda en tu análisis para aceptarla?
REBECCA JONES: No, porque cuando tienes una necesidad de
dinero, está cañón. Y también acepté porque me doraron la
píldora. Pero gracias a esa telenovela tengo esta casa. Todo en la
vida te enseña.
Jose Antonio Fernández: ¿Eres apasionada?
REBECCA JONES: Mucho.
Jose Antonio Fernández: ¿La pasión da o quita?
REBECCA JONES: Me ha dado el empecinarme en las cosas y
estar feliz con mi corazón. Soy obsesiva en lo que hago.
Jose Antonio Fernández: Me dices que estás comprometida con
tu prestigio, ¿para qué quieres el prestigio?
REBECCA JONES: Para que el público pague su boleto y vaya a
verme al teatro. Para que yo me sienta bien conmigo misma y mi
hijo se sienta orgulloso de mí. Para que yo como mexicana,
cuando me vaya, deje una huella. Para que yo deje algo por mi
país en el entretenimiento. Porque el entretenimiento es muy
importante y más en estos tiempos que estamos viviendo. Es mi
apasionamiento. No es porque me adorne, pero no tengo una
falsa modestia. Sé lo que soy y tengo porque me ha costado mi
trabajo.
Siempre me ha quedado bien claro que el prestigio de una actriz
puede caer de la noche a la mañana.
Jose Antonio Fernández: ¿Cómo es que has tenido tan claro esto
del prestigio desde tus inicios?
REBECCA JONES: Una persona me dijo una vez que cuando te
conviertes en figura pública, como es el caso de ser actriz, debes
escoger muy bien tus caminos, porque después de haber
tomado una línea es muy difícil echarse para atrás.
Hace muchísimos años me invitaron a hacer una película con
Charles Bronson en la que me tenía que desnudar. Se me
presentó la disyuntiva. No era por pudor el decir que no, pero sí
tenía que pensar qué hacer con mi imagen. Me pregunté qué me
daría. Entonces fue cuando esta persona me dijo: "debes pensar
qué ganarás haciendo un papel de segunda o tercera parte que
incluye un desnudo. Si realmente no lo quieres hacer, no lo
hagas. Son de esos pasos en la vida en los que es necesario
tener todo muy bien definido. Hay que ser verdadero con uno
mismo".
Mi decisión fue no actuar en la película.
Jose Antonio Fernández: ¿Has rechazado más papeles de los
que has aceptado?
REBECCA JONES: Yo creo que mitad y mitad.
Hace tres meses me invitaron a posar para Playboy. Considero
que no es algo que vaya con mi imagen. Yo no quiero que la
gente piense que tengo que encuerarme en una revista para
estar presente. Por mucho que sea Playboy, ¿para qué? En eso
sí estoy bien clara, y por eso yo creo que Epigmenio Ibarra y toda
esta bola de locos de Argos saben que soy coherente. Que no me
rijo por los escándalos y no tengo que hacer malabares o
pararme en Reforma para que la gente me voltée a ver. Y eso a
mí me da mucho gusto. El que yo entre a un lugar y haya respeto
hacia mí, me satisface y me agrada. Yo no estoy de moda, la
gente ya sabe quien soy: una actriz.
Jose Antonio Fernández: ¿Sientes que existe hoy una comunidad
artística que se comunica y tiene unión?
REBECCA JONES: La gente que es triunfadora y la hace es con la
que yo me puedo llevar, porque los demás son una bola de
frustados. Es la verdad. Entre ellos hay mucho odio y rencor.
Tengo muchos amigos en el ambiente, algunos que la hacen y
otros que no tanto. La gente que no tiene problemas de
competencia no hay manera que no sean mis amigos, como
Diana Bracho, Susana Zavaleta y Helena Rojo. Ellas son
triunfadoras y no tienen amarguras en la vida.
El otro día fue a verme Olga Guillot al teatro y me dijo que la actriz
de la que más se hablaba en todo México era de mí. Otra actriz
me dijo que yo era la (Ana) Guevara del teatro.
Creo que la manera de que te respeten es primero siendo
puntual, cosa que los chamacos de hoy en día no lo son. Tu ves a
un López Tarso que siempre llega puntual a su llamado. Yo soy
perfeccionista en mi trabajo y por eso exijo perfeccionismo de los
que me rodean. Si no cumplen me pongo como loca. Como
productora soy una fiera. No creo en el "esque", ¡es que nada! Si
yo hago 36 personajes, no admito que se vaya la luz o se hagan
bolas con el track.
Jose Antonio Fernández: ¿Por qué decides ser productora?
REBECCA JONES: A mí no me gusta quedarme en mi casa a que
me llamen. Me invento mis juguetes y creo en el teatro como un
negocio, como una forma de vida. Por eso compré un
espectáculo unipersonal, porque sé que es muy difícil montar
obras grandes. Ya lo hice con Drácula y salí tablas después de
un año.
Jose Antonio Fernández: ¿Qué pasa dentro de tí cuando en una
telenovela no te gusta el camino que va tomando tu personaje?
REBECCA JONES: Simplemente lo digo. Por ejemplo, protesté en
la telenovela La vida en el espejo. Hablé directamente con
Bernardo Romero, el escritor de la telenovela, y declaré a la
prensa lo que no quería (cosa que le pudrió). Esto es lo que
pasó: mi personaje le ponía el cuerno al marido. Fue la primera
vez en la historia de la televisión que una mujer casada es infiel
sin ser villana. Normalmente las que ponen el cuerno en las
novelas son malas y matan a todos. En este caso era un ser
humano que tenía una gran necesidad de escapar de lo que le
estaba ahogando. Antonio Serrano, el director, me dijo que él
quería que fuera una mujer fuerte y dijera ¡Ya llegué! Y eso no le
gustó a Romero, el escritor. Y me dijo cosas como que las
mujeres de las Lomas no se vestían con faldas de cuero, que no
eran así. No lo acepté. Hubo un momento en la historia en el que
mi personaje ya no la hacía porque no tenía hombres a su
alrededor (ni marido ni amante). Protesté y le dije que estábamos
mandando una señal equivocada a la sociedad planteando que
la mujer sólo funciona cuando tiene un marido o un amante junto
y que no puede subsistir sin los hombres. Porque mi personaje
eras una mujer exitosa en la sociedad con marido y amante, pero
cuando se quedó sola la contrataban únicamente para hacer
concursos de tangas. Le dije que no me parecía su percepción
de las mujeres. Tuvimos una discusión fuerte. En casa de Carlos
Payán me dijo que yo le imprimía demasiado de mí a los
personajes, y que debía entender que sólo era una mera
intérprete. Le respondí que la Quinta de Beethoven no era igual
dirijida por Von Karajan que por X. Que debíamos de ser claros.
Que si esa era la intención, mejor pusieran en escena monos
hablando.
Estoy convencida de que la interpretación es mitad alma, mitad
escrito, mitad intuición y mitad físico. Por eso le rechacé ese
personaje al señor Azcárraga. Por eso le dije al señor Mc Namara
de Telemundo que me gustaba que rompieran con el estigma de
que todos los mexicanos somos feos, chaparros y morenos.
Yo creo que hay que ser fiel en la vida a tu intuición, a tu tipo, a lo
que sabes que puedes hacer y a lo que quieres. Hay que hacer
cosas que dejen huella y de las que la gente se acuerde. No hay
que ser chambista.
Jose Antonio Fernández: ¿Cómo percibes este asunto de que en
México sólo Televisa y TV Azteca son los grandes contratadores
de los artistas en México?
REBECCA JONES: Hoy vivimos un duopolio. Tienen tratos
maquiavélicos entre ellos. Ricardo Salinas Pliego tiene un trato
con Emilio Azcárraga Jean. A mí Televisa no me puede...




Más de lo que dijo Rebecca Jones en entrevista

llamar nunca. Simplemente en Televisa no me pueden contratar y
eso malbarata mi trabajo. Si aceptas hacer una historia (en TV
Azteca) te pagan tanto y sabes que no te va a llamar la otra
televisora. No te lo dicen, pero está implícito. Lo mismo pasa con
Alejandro Camacho, sólo que a él le llaman de Televisa y no de
TV Azteca.
Creo que tanto Televisa como TV Azteca tiene a Gobernación
sentado aquí, mira, aquí.
Y mientras exista eso no van a pernitir que entren otras
televisoras a México. Yo sé que quieren entrar Sony, Fox,
Telemundo y otras. Pero mientras que las dos televisoras tengan
sentada a la gran prostituta en las piernas, nada pasará.

Jose Antonio Fernández: ¿Cómo te sientes de hacer con Argos la
telenovela Alma herida que es para el público de Estados
Unidos?
REBECCA JONES: Me da mucho gusto porque estoy trabajando
para la pantalla más grande del mundo. Mi carrera en México no
va a sufrir porque la gente ya sabe quién es Rebecca Jones.

Jose Antonio Fernández: ¿Qué le quisieras dejar a la gente como
actríz?
REBECCA JONES: Primero, que se entretenga. No creo en el
mensaje en el arte. Pienso que el mensaje mata el arte. Creo que
cada quien debe llevarse a su casa lo que quiere. Yo le digo a
ese monstruo de mil ojos que es el público: si les gustó mi
trabajo es que lo hice mal, y sí no les gustó lo siento porque ya
pagaron su boleto.
El poder de tener al público en el puño es algo único.

Otras 19 respuestas de Rebecca Jones publicadas en exclusiva
para Canal100.com.mx:

1.- No me da miedo irme a trabajar con Argos, porque el talento
es un cheque al portador. A lo mejor peco de pedante, pero creo
en mi talento y en que lo grande o chico de un actor no es ni el
físico ni la edad, a pesar de que yo me cuido.
2.- Yo tengo gran seguridad en mí. Yo no terminé mal ni con TV
Azteca ni con Televisa, ellos son los que se niegan .Televisa hace
mucho que se niega. Hace mucho que me sacaron de la
empresa y me tuvieron que indemnizar muy bien. Yo tenía una
exclusividad y la indemnización fue el mejor negocio de mi vida.
En eso fue que me contrató Argos para aparecer con TV Azteca.
3.- Ellos (Televisa y TV Azteca) son los que no me han querido
tener en sus filas.
4.- Tengo un gran agradecimiento con Ricardo Salinas. Me queda
claro que es una persona que me dio trabajo, pero también me
queda claro que no me puedo quedar esperando a ver a qué hora
terminan de hacer los reality shows para que se den espacios.
5.- No me gusta lo que está haciendo TV Azteca. Yo les he llevado
propuestas y no les han interesado.
6.- Le voy a escribir una carta de agradecimiento a Ricardo
Salinas y ya. Punto.
7.- Cuando hablé con Mc Namara quedó claro que la idea es que
yo trabaje mucho con la cadena Telemundo.
8.- Para mí actuar es pensar. Yo no creo en el método de
Stanislavsky, que es traer memoria emotiva para crear una
sensación X. Esto significa que si tienes que llorar debes
acordarte de lo más triste que te ha sucedido en la vida. Yo creo
en otro método, el de pensar. Creo que cuando piensas las
reacciones son reales. No necesito salirme a matar a alguien
para sentir lo que siente un asesino. Si yo invento un pasado a mi
personaje, solito se da. Entonces no tengo que actuar, sino que
es el personaje el que me invade. En cambio, si yo dejo de
pensar, si yo no escucho a mi interlocutor o a mis pausas y a mi
situación, entonces empiezo a buscar recursos de oficio, y de
esos tengo muchísimos, pero esos son trucos. A mí me da flojera
truquear, lo que me gusta es la verdad escénica, y si no piensas
esa verdad escénica no se da.
9.- En el teatro hay que hablar por derecho: lo que quiere decir
que no digas las cosas y luego las pienses, sino al revés, debes
decirlas porque las pensaste.
10.- Cuando trabajo con un director joven le doy el beneficio de la
duda, pero en el primero momento en el que veo que se hacen
bolas entonces sí protesto (y me ha pasado con directores que
no necesariamente son jóvenes).
11.- El mejor director es el que escucha. Y también es
indispensable que tenga claro lo que quiere. A mí me gusta que
me lleven de la mano, pero me desespera mucho si no tienen
método.
12.- Tener claro lo que quiere un director es que sepa el lugar en
el que colocara la cámara y el tono del actor. Me gusta que sepa
expresar lo que quiere, ya sea con palabras, movimientos o
actitudes. También espero que un director tenga buen gusto y
coherencia.
13.- A mí no me interesa ser la princesa del cuento ni salir en
todas las escenas. Lo que espero es aparecer en escenas
contundentes, bien producidas y con buenos actores alrededor.
14.- Yo puedo salir desnuda en una película y espero que se
realice con clase.
15.- Yo no estoy peleada con el dinero, a mí me encanta el dinero.
Creo que el arte no está peleado con lo comercial.
16.- Muchos olvidan la promoción, y la promoción es
importantísima.
17.- Me gustaría hacer un Shakespeare o un Tenesse Williams
(nunca he actuado en una de sus obras).
18.- Yo no tengo ningún interés de lanzarme a la política.
19.- Sí me siento muy mexicana. A México no lo cambio por nada.

José Antonio Fernández: Te siento muy segura de tí misma.
Rebecca Jones: Mi papá y mi madre me lo enseñaron. Me
enseñaron que si tú no crees en tí, nadie va a creer en tí.
Seguramente estoy sonando presumida, horrendamente
sangrona y poco modesta, pero lo que digo es cierto, y eso se
paga con muchos años de trabajo, con muchos éxitos y fracasos,
caídas y levantadas. Por eso hosy me puedo dar el lujo de hablar
de mí de esa forma, porque no me lo estoy inventando. Porque
me doy cuenta de lo que se dice en la calle y la forma en la que
se expresan de mí.

José Antonio Fernández: ¿Te sientes lo suficientemente
reconocida?
Rebecca Jones: Sí, definitivamente sí. Y cuando el público llega a
la función de teatro y paga su boleto por verme en escena, es
cuando me siento más reconocida.



Voy a explotar (2007) (filming)


"Passions" .... Lola (5 episodes, 2004)
... aka Harmony's Passions (USA)
... aka The Passions Storm (USA: summer title)
- Episode #1.1319 (2004) TV Episode .... Lola
- Episode #1.1318 (2004) TV Episode .... Lola
- Episode #1.1317 (2004) TV Episode .... Lola
- Episode #1.1316 (2004) TV Episode .... Lola
- Episode #1.1315 (2004) TV Episode .... Lola
Misterio del Trinidad, El (2003) .... Isabel Aguirre
"Alma herida, El" (2003) TV Series .... Catalina Morales
"País de las mujeres, El" (2002) TV Series .... Bernarda
"Vivir así" (2002) TV Series (unknown episodes)
"Lo que callamos las mujeres" .... Adriana (1 episode, 2001)
- Doble jornada (2001) TV Episode .... Adriana


"Buenas noches" (1999) TV Series
"Vida en el espejo, La" (1999) TV Series .... Isabel Franco
"Sonrisa del diablo, La" (1996) TV Series
"Imperio de cristal" (1995) TV Series .... Sofía Vidal
Días de combate (1994) .... Muchacha Cota de Caballo
Guerrero negro (1994)


Polvo de luz (1989)
"Dos vidas" (1988) TV Series
Gringo mojado (1986) .... Lupita Blanco
... aka In 'n Out (USA)
Separate Vacations (1986) .... Girl #2 at Pool
"Cuna de lobos" (1986) TV Series .... Vilma Gaxiola de Larios
"Opération O.P.E.N." .... Virginia (1 episode, 1984)
- Le secret d'Armadillo (1984) TV Episode .... Virginia
"Amor nunca muere, El" (1984) TV Series .... Mary Ann
"Maleficio, El" (1983) TV Series .... Ruth Reyna
"Traición, La" (1983) TV Series .... Georgina
"Ángel caído, El" (1982) TV Series .... Angélica Perdomo de Haro
de Robles del Castillo
"Angélica" (1982) TV Series .... Silvia
noticia originalmente publicada en canal 100