CAPITULO 1
En una tormentosa noche llegan al mundo dos bebés en
diferentes lugares de un mismo pueblo: Un varón sano y
hermoso llega al hogar de unos humildes trabajadores cuyo
esposo hacía poco había muerto y la madre acababa de morir al
traerle al mundo, en otro hogar Blanca, la esposa del rico y
orgulloso hacendado Rodolfo, pare una niñita tan débil que la
creen muerta en el momento de nacer. La partera Domitila cuenta
a la nana de la niña lo que acaba de acontecer en la otra casa y
como no sabe que hacer con el bebé varón, la nana Crisanta
conviene un arreglo y cambia a los niños por el bien de todos, asi
el niño tendrá el hogar que necesita y sus señores no se
abrumarán de la pena al saber a su hijo muerto al nacer. Domitila
duda pero al final consiente por el bien del varoncito, agradecida
Cristanta entrega unos aretes de esmeraldas muy valiosos.


















Rodolfo orgullosísimo de su hijo macho que el tanto clamaba le
entrega un dinero a la partera que se dispone a enterrar a la
infortunada bebita, pero en ese momento oye un ligerísimo
quejido y nota que la niña está viva ...La llama Esmeralda por los
aretes que le entregaron. Con el tiempo los señores tienen que
volver a la capital y en los preparativos, Blanca se da cuenta de
que le faltan los aretes, asi nana no tiene mas remedio que
decirle la verdad, y Blanca llora a su hijita muerta. Pasa el tiempo,
los bebes se han convertido en hermosos jóvenes. Los patronos
vuelven al rancho esta vez acompañados de su sobrina Graciela y
de la madre de ésta Fátima, que aún no comprende como su
hijita y Jose Armando convertido en doctor en medicina, no han
formalizado sus relaciones ya. El joven lo único que piensa es en
pasear por el campo a lomos de su caballo y un día encuentra a
Esmeralda junto a unas fresas que le entregó el Bobo Melecio
que al oir el trotar del caballo huye despavorido dejando a la joven
sola en el lugar, ella al oir pasos pregunta aterrada quien es, el
joven le pregunta pero ella como respuesta le muerde la mano y
huye....Mientras Crisanta y Blanca hacen lo posible por encontrar
la tumba de su hijita muerta, pero no dan con ella. Dominga envia
a Esmeralda al pueblo a que se compre un vestido con el dinero
que le acaba de dar Rodolfo en gratitud por aquella noche, y allí
en la iglesia la joven se encuentra con Jose Armando, el joven se
queda prendado de la belleza de ella cuando ella va a poner su
mano en la pila del agua bendita, Jose Armando comprende con
pesar que la joven: Es ciega.


















Jose Armando se siente muy a gusto al lado de Esmeralda y la
invita a la fiesta que habrá en su honor el día de su cumpleaños.
La joven emocionadísima corre a contárselo a Dominga. Fátima
se está dando cuenta de que Jose Armando presta poca atención
a su hija Graciela a pesar de estar anunciado su próxima
compromiso matrimonial. Llega el dia de la fiesta y Esmeralda
con su vestido nuevo está preciosa, pide a Dominga sus aretes
de esmeraldas pero la mujer le dice que no es el momento de
ponérselos, que tendrá que esperar, a regañadientes Esmeralda
accede. Adrián canta una canción que provoca que Graciela se
moleste y se vaya, mientras que Jose Armando baila ajeno a todo
con Esmeralda la cual está deslumbrándole con su belleza. Al día
siguiente la joven cuenta a sus amigos la feliz noche que ha
pasado. Graciela no soporta la altivez de Adrián y pide a Jose
Armando que se regresen a la ciudad, Fátima la incita a que
aprenda a montar a caballo para que así pueda ir con su novio a
todas horas. Pero de momento Jose Armando se escapa cada
vez que puede hasta la gruta de la cascada dónde una ilusionada
Esmeralda le espera, allí el joven aprovechando que ella está a
punto de caerse en su baile la toma en sus brazos y le da el
primer beso de su vida, un beso tierno y dulce que Esmeralda
jamás olvidará. Adrián es el encargado de enseñar a montar a
Graciela, mientras Esmeralda va a ver a Lucio y le cuenta su beso
con Jose Armando, el doctor monta en cólera y la joven se asusta
muchísimo. En la casa grande Fátima da la voz de alarma de que
algo está pasando con Jose Armando, hasta que todos se
enteran que se está viendo con una campesina, Don Rodolfo se
propone poner fin a todo esto y va a hablar con ella las palabras
que le dice hacen sufrir a la joven que llorando habla con
Dominga, la mujer que no soporta verla asi le hace entrega de los
aretes de esmeraldas y le dice que ahora sí es el momento de
lucirlos, ya en la iglesia, Blanca ayuda a la joven a encender una
vela, la contempla largamente pero no descubre sus aretes.